Cronicas
Leyes contra el maltrato animal
Tuve una mala idea. Muy mala. Para escribir esta crónica, decidí buscar por la red casos de maltrato animal, una buena crónica requiere una buena información. Pero fue una mala idea porque la realidad supera, como dicen, la ficción.
Dice un cliente, buen amigo, que viene a menudo por el bar que los animales ’son lo que son’ y que cualquier humano está años luz. No voy a entrar a discutir esto. Simplemente no es importante porque éste no es un motivo para hacer daño a otros seres vivos. Y porque los que hemos convivido con animales, sabemos, de primera mano que el que es capaz de hacer daño para disfrutar a un animal, se lo hará también a una persona, ¿acaso no se trata de disfrutar con el sufrimiento de otro?
Cuentan que en la Alemania Nazi, despojados ya de todos sus derechos los judíos y antes de que fueran encerrados en guetos, algunas personas se entretenían persiguiendoles en coche por las aceras. Su maldad no era délito. Sus actos no acarreaban consecuencias para ellos.
En una sociedad justa y equilibrada, en un mundo ideal, no haría falta legislar porque las personas no disfrutarían con el sufrimiento ajeno. Pero en este mundo, todavía inconsciente, que habitamos, es necesario una legislación para proteger a los animales de algunos humanos. Y es necesaria ya. El que disfrute con el sufrimiento que se entretenga consigo mismo pero no asistamos impasibles al dolor.
Si estas de acuerdo con nosotros, unete a esta campaña por la concienciación y la defensa de los derechos de los animales. Para que no veamos imágenes como esta perrita bodeguera apaleada hasta romperle las patas que fue encontrada atada a una farola.
Pelis buenas que pasan sin pena, ni gloria por los cines copados por las pelis comerciales
Dedicamos nuestra crónica semanal a quejarnos de la imposición de todo lo comercial, también en la cultura. Ayer fuimos a ver una película española llamada ‘Animales de compañía’ del Director Nicolás Muñoz, que anteriormente había dirigido la genial ‘Rewind’ y nos encontramos con que sólo la han estrenado en una sala enana de los cines Renoir. La película es una comedia de situación en la que una familia se reune para celebrar el cumpleaños del padre y todas las diferencias y rencillas de los miembros toman forma en una hilarante cena (no perderse a Nancho Novo como novio intruso de la hija mediana).
Que una película que cuenta cosas cercanas, con personajes muy trabajados (nada de los insulsos de las películas de acción americanas), con un reparto estupendo (María Botto, Miguel Rellán, Nancho Novo, etc.) y que narra con mucho humor algo que nos suena tan cercano y que un director que se la tenido que currar tanto como él mismo cuenta en la sinopsis del film, consigan estrenar en una sola sala, nos parece una auténtico desperdicio de las historias bien narradas y el trabajo bien hecho. Estamos hartos de películas gore y comedias románticas con protagonistas de un mundo ficticio.
Si estas de acuerdo con nosotros, vota por el apoyo al buen cine. No malgastemos el talento.
Si algunos humanos fueran como los perros
Los gatos tenemos fama de llevarnos mal con los perros pero, desde aquí, desmiento esta absoluta falacia. Por este motivo y porque lo confesamos: nos encantan los perros: grandes y pequeños, feos o guapos, de raza y callejeros, dálmatas, chuchillos, mastines, cruzados, traviesos, cariñosos… nos gusta que vengan a nuestro local. Y sólo le pedimos a sus dueños (mejor diremos, compañeros de vida) que los tengan junto a ellos para evitar incidentes.
Pero hay humanos anti-perros porque hay humanos anti-todo (anti-mujeres, anti-extranjeros, anti-hombres, anti-felices, anti-gays, anti-libertad). Y el otro día, mientras un dálmata precioso y un mastín cariñoso estaban con nosotros en el local, uno de esos humanos nos tuvo que demostrar lo humano y maleducado que era. Así, nuestro humano referido (no diremos sexo, ni nacionalidad para no caer en los tópicos de categorizar humanos) llamo ‘imbécil’ al chico que estaba junto al perro porque él era un súper-humano lleno de educación y buen rollo que estaba por encima de todo. Como el chico no quería mantener una conversación con él, se dirigió al mastín y le dijo: ‘tu dueño es tonto’. El mastín pensó en abrir la boca y comérsele de un bocado pero como era un perro bueno y educado, miró para otro lado. Le preguntamos si el perro le había molestado y dijo una frase profunda y sesuda salida de su cerebrín: ‘los perros no molestan hasta que molestan’ Para entonces, él ya había insultado, bebido de más y dado el coñazo. Así que le invitamos a marcharse (no nos gusta que nadie insulte a nadie en nuestro bar). Y es que los humanos tampoco molestan hasta que lo hacen. Y cuando lo hacen, vaya que si lo hacen: contaminan ríos, desforestan bosques, preparan peleas de perros, destrozan a galgos, matan a palos a focas bebes para llevar abrigos blanquitos hechos de dolor y un largo etcétera que no voy a nombrar porque es tema de otro debate.
Desde aquí, abogamos porque los perros dejen de esperar atados en farolas a la puerta de bares porque hay humanos a los que les molesta. Ya antes, hubo humanos a los que les molestaron los negros (vease apartheid), las mujeres (aún ocurre en muchos lugares del mundo), los homosexuales (tengo un amigo al que echaron de un bar por ¡¡¡darse un beso!!!!! ¿Y qué puede haber más bonito?).
Si tienes un perro al que le gusta salir contigo a pasear y eres un humano buen rollero, puedes venir a vernos que nos apetece conocer amigos perrunos. Si eres un humano lleno de malos humos dispuesto a quejarte por todo y a quedar por encima, mejor quédate en casa.
Campaña por el apadrinamiento de un amargado: ‘Con una sonrisa al día”
La vida son dos días, que cuentan o dicen, si te pasas uno amargado, y otro medio durmiendo, te queda medio para ser feliz. Pero la amargura es como aliñar la ensalada, a veces te pasas con el vinagre y no te queda más remedio que apechugar con el aliño.
El otro día fui a visitar a mi mama gatuna que vive en una gatera a las afueras. En el portal me encontré una antigua vecina que, con cara de haberse comido una ensalada con mucho, mucho vinagre, se volvió para cerrarme la puerta del portal y casi me pilla la patita. Menos mal que los gatos somos ágiles y flexibles. ‘Dile algo’- me dijo mi novio Saña pero, a mi, no me gusta la gente agresiva y, además, nunca le echo vinagre a la ensalada. Además, la clave, como siempre me la dio mi mama gatuna (porque los gatos, como el resto de animales, ganan en sabiduría con los años): ‘Ya debe estar rabiosa y amargada esa chiquilla ¿no?’.
De vuelta a mi casa iba yo pensando que los amargados son un club muy numeroso, normalmente formado por mezquinos y envidiosos, pero que por eso mismo, y más que nadie, merecen nuestro cariño y compresión. Así que desde esta web gatuna quiero pedir solidaridad para los amargados. Si, todos sabéis de quien hablo: la vecina que te cierra la puerta en las narices, la funcionaria que te mira con cara de asco tras el cristal porque te falta una foto y no te da ninguna opción, el que tapona la puerta en el metro y protesta cuando le pides paso, la compañera de trabajo que grita más que habla, el camarero que no te da ni los buenos días, la amiga envidiosa que parece alegrarse más cuando te va mal que cuando te va bien, el jefe que se apunta los tantos de tu trabajo mientras se baja videos guarros… todos ellos quisieran ser felices pero… se pasaron con el vinagre.
Hoy mismo puedes apuntarte a nuestra campaña: ‘Sólo por una sonrisa al día’, mira con sinceridad a un amargado (en el metro, en el trabajo, sea tu amigo o tu enemigo, de otra raza o de la tuya, hombre o mujer, gay o heterosexual, joven o viejo) y sonríele. Sonríele desde el fondo de tu alma, como si supieras cuánto vinagre está saboreando en sus papilas gustativas. Tal vez, si tuvieras su vida o estuvieras donde él está, tú también te sentirías así porque la amargura es el sabor más contagioso. Y todo aquel que ha sido contagiado, quiere contagiar a todo el que pille a su paso. La mejor vacuna contra la amargura es la sonrisa. La venganza más dulce es el perdón (Eric Cantona).
Y si tienes sonrisas para dar y repartir, te advertimos que el número máximo de amargados a apadrinar por día es de cinco dada la alta peligrosidad de este virus que, en los últimos tiempos se está expandiendo más rápido que el ántrax. Y si no me crees, pon atención al metro en hora punta y protégete con una gran, gran sonrisa.
Si quieres unirte a esta iniciativa, puedes sumarte al grupo de facebook: ‘Apadrina un amargado, con una sonrisa al día’ y cuéntanos en el muro quien es tu amargado apadrinado. Atención: si una sonrisa te sacó de tu amargura, puedes apuntarte a nuestra iniciativa y rescatar a otros amargados. Cuántos más seamos, antes pararemos esta epidemia.
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Si quieres participar en nuestro apartado de crónicas o plantearnos un tema en particular, escríbenos al correo: info@lalunademadrid.es.







